#27 FOTOGRAFIA
En el mes de diciembre del año pasado (en otra era, seguro) encargué la impresión de unas fotografías. Llegarían en 45 a 60 días hábiles. Nada más desesperante para una ansiosa -como yo- que ponerle plazos de o para algo. Me banqué la espera, con todo lo que ella implica, pero la incontingencia actual truncó mi sigiloso aguante. Calculaba que mediados de marzo estaría completando el álbum, pero mis cálculos fueron carcomidos por un intruso. El Coronavirus nos cambió la vida, sin duda. Logró detener el tiempo de mis recuerdos fotográficos, hasta quién sabe cuándo. Logró esfumar mis deseos de ver impresos en papel mis bellos recuerdos. Justo siendo esta una circunstancia propicia para para mirar en fotos -con cierta nostalgia- la felicidad de las vacaciones en familia, los emotivos festejos de cumpleaños, los grandes momentos compartidos con amigos. Todo eso que no podemos tener hoy en vivo y en directo, tampoco lo puedo hacer a través de las fotografías. Al menos de esas no. Sólo me queda -y así a todos- tener en mis manos viejas fotos y, como en un viaje al pasado, recordar los felices que fuimos. Me estoy poniendo vieja... Lo sé. Voy a culpar al virus, al aislamiento y a mi ansiedad por salir, de esta locura de sentir envejecer, cuando tan solo pasaron un poco más de dos meses.

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