#7 CIUDAD

Calma, silencio, soledad. La ciudad nos extraña tanto como nosotros a ella. Se quedó vacía de un momento a otro. El miedo la paralizó. Pasaron más de 50 días de cuarentena y se ha mostrado de diversas maneras. De ser un caos de gente y tránsito, la ciudad se convirtió en un desierto con el silencio como único testigo. Con la incertidumbre a flor de piel, poco a poco algunos pueden retornar a ella. Hoy, caminar sigilosamente sus calles no es un beneficio para todos. Muchos quedamos tras la puerta de nuestros hogares, preservando lo principal: la salud. Y aquí un dato un poco llamativo: si cambiamos el orden de algunas letras de la palabra ciudad, bien podríamos leer cuidad (al fiel estilo gallego). Hoy debemos cuidad de nosotros para volver a salir a esa ciudad que nos espera. No obstante, -en medio de una ciudad en cuasi calma- seguimos viviendo con cierta intranquilidad. Calma e intranquilidad la dualidad que simboliza este tiempo de pandemia. Seguramente, cuando todo esto acabe, la ciudad habrá cambiado, al igual que nosotros. Sabremos disfrutarla y valorarla y haremos lo propio con nosotros mismos, porque si algo debemos aprender de esta difícil circunstancia es que necesitamos renovarnos de adentro hacia afuera. En ese exterior estará esperándonos nuestra mágica ciudad, nuestro pequeño gran mundo para cumplir la misión a la que hemos sido llamados: vivir.

Comentarios

  1. 2 comentarios: 1- "si cambiamos el orden de algunas letras de la palabra ciudad, bien podríamos leer cuidad". siempre aprendo algo nuevo leyendo el blog.
    2- "necesitamos renovarnos de adentro hacia afuera" me quedo con esta buena reflexión.

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  2. ...la ciudad tiene puertas adentro a transeúntes ignotos que deambulan esquivando sueños de un embotellamiento de recuerdos sobre el afuera

    A veces me he preguntado si la ciudad llegará a cansarse de esperarnos...se marcharía?

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