#4 RELOJ
La irrupción del celular como adelanto tecnológico, impuso también un antes y un después a este objeto: el reloj.
Al parecer, con este nuevo atractivo, ya no haría faltar tener nunca más prendido a la muñeca ese diminuto -otros no tanto- adminiculo. Saber la hora era cuestión de un vistazo a la pantalla -que adquirió mayores dimensiones con el despunte tecnológico- sin necesidad de agujas ni números romanos.
Para unos cuantos un accesorio, para otros una infalible guía, el reloj con sus agujas que van y vienen, sigue marcando las horas. A su manera, sigue subsistiendo este instrumento que marca lo que muchos suelen temer: el tiempo.
De pulsera, despertador o de pared, en la muñeca o en la habitación, el reloj tendrá el valor del tiempo a cuestas por los siglos de los siglos. No importarán los modelos, colores y formas, el reloj siempre cumplirá su función.
Y aunque cualquier nuevo invento pretenda sustituirlo, derretirlo al estilo de Salvador Dalí, el reloj seguirá representando como en la "Persistencia de la memoria", lo efímero del tiempo.
Por ello, la hora está ahí, en el reloj, no como un símbolo aterrador del paso del tiempo, sino como indicador de la felicidad, tal como lo siente el zorro al decirle al Principito: "Si vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, empezaré a ser feliz desde las tres".
Entonces, no hay tiempo que perder, echemos una mirada al reloj y empecemos a ser felices desde la hora cero.

Increíble la oración final. muy buena la imagen también.
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