#6 DIARIO
Pocos días al año el diario no aparece en la ciudad. Pocos días al año descansan los periodistas. La labor de transmitir información a través de esta herramienta gráfica es, sin duda, inacabable y muy loable; más aun en esta cuarentena que -como tal- no ha sido nunca para ellos.
Enaltecido por muchos como uno de los medios de comunicación de mayor consumo en otros tiempos, el diario ya no tiene la repercusión de la que se vanagloriaba; es más, está casi destinado a extinguirse antes de lo que nos imaginemos. La culpa es de la tecnología, que ha creado una nueva forma de comunicación, dejando sepultado el papel casi por completo. La novedosa manera de llevar información a los hogares ha cambiado las estructuras de todos. Con tan solo un clic tenemos el cuarto poder en nuestras manos.
Puede ser que el diario, tal como lo conocemos, vaya perdiendo cabida en los hogares, pero lucha contra viento y marea para dar cada día lo mejor de sí. Se reinventa de mil formas, ofrece aditamentos y otros menesteres que le permiten subsistir. Y así... a diario.
Y no sólo me refiero al cuasi fin del diario informativo, sino que también se suman -indefectiblemente- los llamados diarios íntimos, esas bitácoras que -sobre todo- las más jovencitas solía(mos) escribir. Cómo olvidar a Ana (Frank), una niña que relató a kitty (a quién dirigía su diario) sus miedos, pesares, angustias y sueños, en los casi dos años y medio que pasó ocultándose, con su familia y cuatro personas más, de los nazis en Ámsterdam (Países Bajos) durante la Segunda Guerra Mundial. Un diario que se internalizó y estremeció las fibras de cada ser humano que se zambulló en su lectura.
Ese gran "diario íntimo", convertido en bestseller, es una muestra fiel de cómo escribir en contexto de encierro permite liberarnos, entregar nuestra esencia a la posteridad. Sin embargo, las características de esa posteridad han cambiado, ahora ésta se sirve de otro escenario para actuar. Por ello, el remplazo ineludible de este diario (aunque no tan íntimo) vino de la mano de lo que hoy estás leyendo: un blog. Otra vez la tecnología haciendo de las suyas, pero con la bondad de que lo plasmado en estos "diarios-blog" puede navegar por el mundo, libremente y sin medida.
Así, este escaparate que representa el blog, se ha convertido en un espacio virtual afín a los literatos, aficionados o principiantes que dejan plasmados sentimientos, emociones, opiniones... sabiduría. Hoy más que nunca, en cuarentena y aislados, podemos dejar fluir aquello que nos pasa, sin más intención que liberarnos.
Sin más, sea leído y/o escrito en Internet, o sentido por las fibras y el aroma del papel, el diario promete ser -de uno u otro modo- ese maravilloso cúmulo de historias que despertarán las mil y un emociones en las personas. Promete ser un dispositivo infalible para la persistencia de la memoria.



Que buen texto, menos mal que existen los blogs, para leer cosas asi. Saludos Ana.
ResponderBorrar...fíjate que lo que más espero a diario no es el DNU que diga que se liberan cuarentenas al portador...lo que más espero a diario es la primera noticia de sus ojos.
ResponderBorrar...sí a diario.
Me encanta tu primer pensamiento!
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